Carles Sabater

Carles Sabater Intérprete y Compositor

Barcelona - 21 de septiembre de 1962 – 13 de febrero de 1999


Carles Sabater fue el artista total. Músico, actor y símbolo de una generación, su prematura muerte a causa de un paro cardiorrespiratorio tras un concierto de Sau dejó un vacío irreparable, pero un legado que permanece vivo en la memoria colectiva de Cataluña.

Nacido en la Barceloneta, Carles creció con el Mediterráneo a sus espaldas en la ciudad, pero de cara a él en sus veranos en Llançà. Aquel niño tímido, cariñoso y extremadamente vergonzoso que prefería los castillos de Tente al fútbol, escondía una metamorfosis que solo se activaba ante el mar o ante sus amigos. En la intimidad de las reuniones, se quitaba las gafas y, a pleno pulmón, cantaba temas de Serrat, Stevie Wonder o Bob Marley, revelando al artista que llevaba dentro.

Aunque su fascinación por la biología era estética, fue una obra de teatro dirigida por Elisenda Roca en COU la que cambió su destino. Pese a que los nervios le hicieron dar media vuelta la primera vez que intentó entrar en el Institut del Teatre, terminó superando sus miedos —inspirado por el mito de James Dean— para sentarse entre los textos de Shakespeare, Chéjov y Guimerá.

Su ascenso fue meteórico:

  • El descubrimiento de Flotats: Fue reclutado para Una jornada particular y Cyrano de Bergerac, iniciando una carrera imparable.
  • Cine y Televisión: Protagonizó el filme Gaudí de Manuel Huerga y se convirtió en un rostro imprescindible de la televisión en series como Sitges, Arnau o I ara què, Xènia?.
  • El caballero de la esgrima: Su formación académica incluyó dos años de esgrima con el maestro Ricard Pous, lo que aportó a su presencia escénica una elegancia y un porte de "lord inglés" que lo hacían único: sofisticado, seductor y siempre leal.

Aunque antes de Sau formó un dúo con Lluís Castilla, fue junto a Pep Sala donde Carles se convirtió en un "rocker" capaz de hacer vibrar a miles de personas. Poseía un nervio contenido que, al activarse sobre el escenario, superaba la fuerza de un volcán. Su voz y su carisma en los directos eran, según sus seguidores, algo que parecía haber hecho "toda la vida".

Carles vivía entre sus propias contradicciones: vulnerable pero protector, lento y peligroso como el tigre (su signo en el horóscopo chino), y siempre entregado a su oficio. Como él mismo citaba a través de Jim Morrison: "Algunos han nacido para la noche sin fin".

Hoy se le recuerda no solo por su talento como actor en musicales como Els Pirates (Dagoll Dagom) o Company, sino como una persona cuya aristocracia era de espíritu más que de sangre. Carles Sabater sigue siendo ese "cava helado" del que hablaba su compañía: una bella frivolidad que esconde detrás horas de dedicación artesanal y una luz que no se apaga.

"De Begur fins a l’Escala nedarem de cala en cala..."