Jordi Milán

Jordi Milán Director de escena y Productor

Sitges (Barcelona) - 1951


Biografía

Jordi Milán es mucho más que un directorDirectorEl director o directora es la figura artística responsable de la visión general de un musical, coordinando todos los elementos de la producción para crear una experiencia cohesiva y emotiva. Su rol incluye dirigir a los actores, trabajar con el equipo creativo (compositor, coreógrafo, diseñador de escenografía), y tomar decisiones artísticas fundamentales sobre la interpretación y puesta en escena de la obra.El director es el principal responsable de que la música, el drama y el movimiento se unan de manera armónica, marcando el tono general del espectáculo y asegurando que todos los departamentos colaboren hacia el mismo objetivo artístico. de escena; es el arquitecto de un lenguaje teatral propio que ha difuminado las fronteras entre el escenario y la realidad. Fundador y alma máter de La Cubana, Milán ha convertido lo cotidiano en extraordinario, haciendo de la participación del público y la sorpresa los pilares fundamentales de una trayectoria que suma ya casi medio siglo de éxitos.

Los Inicios: De Sitges al Racó de la Calma

Vinculado al teatro desde niño en su Sitges natal, Milán dio sus primeros pasos en el teatro amateur con la compañía El Gall Groc. Sin embargo, el punto de inflexión llegó en 1980 cuando, junto a Vicky Plana, fundó La Cubana. Lo que empezó como teatro de calle y experimentación en el Festival Internacional de Sitges con Dels Vicis Capitals, pronto se convirtió en un fenómeno de masas que renovaría la comedia y el musical en España.

La Filosofía del "Teatro de la vida"

Para Jordi Milán, la realidad es el mejor guionBookEl texto hablado y la trama de un musical, es decir, todo lo que no son canciones ni música. Lo escribe el libretista, a menudo distinto del compositor y el letrista. . Su método se basa en la observación minuciosa de la sociedad: las bodas, los funerales, los estrenos de cine o las reuniones de vecinos.

"La locura es el ingrediente necesario para la creatividad", afirma Milán.

Bajo su dirección, La Cubana ha creado un estilo donde el público no solo mira, sino que interactúa, come, baila y forma parte de la escenografía. Sus espectáculos son grandes celebraciones artesanales donde el vestuario, las pelucas y el "brilli-brilli" esconden una técnica teatral milimétrica.

Hitos del musical y la revista

Aunque sus obras suelen ser multidisciplinares, Jordi Milán ha firmado algunos de los espectáculos más musicales y recordados de la escena nacional:

  • Cómeme el Coco, Negro (1989/2007): Un homenaje magistral al mundo de la revista y las compañías itinerantes que se convirtió en un éxito legendario.
  • Cegada de Amor (1994): Una fusión revolucionaria de cine y teatro que batió récords de permanencia en cartel.
  • Gente Bien (2016): Su incursión más directa en el género del musical operístico, parodiando la necesidad de aparentar de la burguesía barcelonesa a partir del texto de Santiago Rusiñol.
  • Adiós Arturo (2018): Una "fiesta de despedida" musicalizada donde se celebra la vida a través de un funeral.

Salto a la Televisión

Milán también trasladó el universo de La Cubana a la pequeña pantalla, creando iconos de la cultura popular catalana como las hermanas de Teresina S.A. (TV3, 1992) o los especiales de fin de año que redefinieron el humor televisivo en los 90.

Reconocimientos

Su aportación a las artes escénicas ha sido reconocida recientemente en 2025 con los más altos honores:

  • Creu de Sant Jordi (Generalitat de Catalunya).
  • Medalla de Honor de la SGAE.

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